Ir al gimnasio por primera vez

Muy buenas, hoy voy a compartir con vosotros mis bastos conocimientos sobre cómo ir bien preparada a un gimnasio si nunca antes has pisado uno más que para el día de prueba. No es broma. Este no es un post sobre qué ejercicios hacer, qué planificación llevar o cómo utilizar las máquinas. Para eso pregúntale a algún monitor.

Yo suelo ser muy sarcástica con estas cosas, pero lo cierto es que veo, por la gente con la que hablo y por las cosas que leo en los foros de Internet, que hay personas (chicas todas, no nos vamos a engañar) a las que les da verdadero reparo ir solas al gimnasio. Ya no sólo me refiero por la pereza, porque también entiendo que ir al gimnasio es un coñazo, sino porque ven que si van solas y hacen algo mal estarán como indefensas ante las miradas reprobatorias de todas las demás personas que han ido allí ese día y a esa hora expresamente para criticarlas. Porque está clarísimo que todo el mundo sabe cuándo es tu primer día y eres una inexperta en un aspecto importantísimo y fundamental en la vida de cualquier persona moderna como es ir al gimnasio (ahora sí estoy siendo sarcástica, por cierto).

Yo misma, la primera vez fue a un gimnasio sola, sin tener ni idea de qué iba el tema, me sentía bastante torpe. Pensaba que llevaba un letrero clavado en la frente que decía: ¡No sé ni cómo se abren las taquillas! Además, cuando pienso que voy a cagarla entro en modo pato y comienzo a moverme deprisa dándome con todo lo que pillo y más. Pero desde la discreción, que yo el dolor lo sufro en silencio como las almorranas.

De modo que voy explicarles a las novatillas que vengan a leer que todas hemos sido patos en un gimnasio alguna vez.

Cuando ya te hayas apuntado, si puedes y te interesa, mírate las actividades que ofrezca el gimnasio para que cuando tengas que elegir sepas rápidamente cuáles te gustan más y descartes las que no, no te vayas a meter en alguna que a los 10 minutos estés cagándote en la madre del monitor/a. Yo soy mucho de pilates, tai-chi y polladitas de esas, el resto para los musculitos.

Cuando vayas al gimnasio necesitarás una serie de objetos salvavidas:

1. Un botellín de agua. Aunque también hay fuentes; no tengas miedo de beber de las fuentes, nadie te mirará por el pasillo de camino a hidratarte. Hidratarse no está prohibido.

2. Una toalla para la cara. Tamaño bidé.

3. Una o dos gomillas del pelo.

4. Un mp3 con abundantes canciones motivantes o, en su defecto, un móvil. Si usas Spotify ten en cuenta que en muchos gimnasios, sobre todo si están en un sótano, no hay cobertura, de modo que si te quedas sin Internet mejor que tengas un recurso B. Tienes tres opciones aquí, o llevas el chisme en la mano, o te lo cuelgas al cuello o te buscas un brazalete de esos para sujetártelo al brazo.

5. Los cascos para escuchar el mp3 o móvil. A ver si después vas a hacer un pan con una torta…

6. Un candado. Según cómo sea tu gimnasio tendrá taquillas con cerraduras y tú solo tienes que coger tu llave o taquillas para candados e igual te tienes que llevar el tuyo propio, como me pasa a mí. Si te dan la llave y son un poco pros en tu gimnasio, lo más seguro es que venga con una cinta para la muñeca. Sea como fuere, lo mejor es que la llave te la enganches donde puedas. Yo tengo la llave de mi candado enganchada a una gomilla del pelo siempre y me la pongo en la muñeca o en el botellín de agua, según lo morada que se me vaya poniendo la mano.

Un consejo importante sobre el candado es que no lo compres en el chino. ¿Por qué? Os voy a contar mi experiencia. El primer día que fui al gimnasio este año (ya había ido antes, osea que iba preparadísima jeje ) compré de camino un candado de esos estándar en un chino que vienen con un par de llaves en una argolla (en enganché a mi gomilla) que parecen sacadas de un diario de niña de 5 años… Cuando terminé de sudar todo lo que tenía que sudar y volví a las taquillas y abrí la mía. Casi me infarto allí mismo. Esa taquilla estaba llena hasta arriba de una ropa que no era la mía.

Yo sólo había dejado dentro una sudadera y un abrigo, así que me quedé mirando ese montón de ropa con cara de póquer y cagándome en la madre de la retrasada que, por algún motivo que no llegaba a comprender, había abierto mi candado, sacado mi ropa, metido la suya en su lugar y cerrado ¡con mi mismo candado!

Entonces me di cuenta de un detalle curioso: que mi taquilla era justo la de al lado. Como ya os digo, yo a veces no riego bien… Pues ni me había fijado en el número, había ido a piñón fijo a por el candado que me sonaba que era el mío. Volví a cerrar esa taquilla llena de cosas de otra persona (que menos mal que no entró en ese momento en el vestuario…) como si nada y abrí mi taquilla.

Por este motivo os lo vuelvo a repetir: NO COMPREIS EL CANDADO EN UN CHINO. Os arriesgáis a que otra que haya comprado un candado en serie con una llave maestra también en serie os abra la taquilla y se quede con cara de lerda mirando vuestra ropa y asimilando lo que ha pasado. Y si ya es muy perra igual hasta os roba, yo ya lo he avisado.

Ah, y fijaos bien en el número de vuestra taquilla. Estos dos consejos os harán parecer menos retarder todas y cada una de las veces que vayáis a un gimnasio, no solo la primera.

Candado-llaveEl candado maldito y las llaves de mentirijilla con la gomilla anticirculatoria

Sobre la ropa os diré que mejor no meterse en fashionalidades. Yo siempre he pensado que para ir guapa a la calle. En el gimnasio vas a ponerte cochinota, no a desfilar. Si te vas a rayar con las combinaciones no te salgas del blanco, negro y gris. Mis consejos al respecto son:

– Utiliza leggins o pantalones que sean ceñidos o si no que se fijen a los tobillos. Los pantalones con los bajos sueltos pueden engancharse en las máquinas o bien, si estás revolcándote por el suelo en una clase colectiva de esas, se te suben hasta las rodillas y se te ponen a ventilarse todos los pelillos de las piernas. Además búscalos de colores muy oscuros o negros, así los surcos del cucu no se marcan tanto (comprobado).

Camiseta de manga corta o, si vas depilada, de tirantes, nadadora o sisa . Esto no lo digo porque quede feo ir sin depilar al gimnasio ni mucho menos, pero es que si una vez estás allí te das cuenta de que vas toa sexy y toa porno luciendo pelambre en la sobaca mora y tienes a todos los maromos detrás queriendo peinarte pues ya no habrá nada que hacer. (Comprobado) Y es mejor una camiseta blanca o de colores muy claritos, así las marcas de sudor se notan menos. (Taaaaambién comprobado)

Calcetines lo bastante altos como para que las deportivas no te rocen los tobillos porque te pueden molestar cuando llevas un rato girando el pie con el hueso del tobillo dando con el borde del zapato. Sse te puede hacer una rozadura del copón. (Comprobado) Mejor estar cubierta.

Deportivas las que quieras y con las que vayas cómoda. El color da igual, la marca da igual y si no te combinan con las bragas te puedo asegurar que también da igual. Tú sólo fíjate en que los cordones no sean súper largos y si lo son átalos muy bien o la liarás muy parda si se te cuela por una ranura de la cinta corredora en marcha. (Por comprobar) Por cierto, llevar las lazadas de los tenis por fuera TAMPOCO IMPORTA.

Otro consejo muy importante que os doy  (y este también lo he sacado de mi experiencia personal) es que si estás en la cinta corriendo, escuchando música con los casos y el mp3 puesto en el hueco de la máquina, dándolo todo por la nación, no agites los brazos como si fueras un calamar. El día que yo me motivé más de la cuenta escuchando Gorillaz bajé el brazo al tiempo que el cable de los cascos se balanceaba hacia mí y del impulso el mp3 cogió efecto látigo y me atizó en la cara. Os juro que no os miento.

Es más, os diré que mi cara no es de goma y que aquello dolió cosa mala. Además de que me cargué la pantalla (menos mal que no era táctil) y casi me doy un guarrazo de los que después salen en los zapping de la TV o los mejores VINES del año 2014.

Y a partir de aquí todo es comer y cantar. Sí, comer. Comer es más divertido que coser. Mil veces. De modo que ya sabéis. Ir al gimnasio por primera vez no es tan traumático.

Hombre, ya si por alguna fatalidad (Bridget Jones no lo quiera) te hostias con el móvil en la cara y después te das de bruces con tu morro bonito en la cinta corredora a velocidad 8 delante de 43 personas y 5 canis… Ahí ya sí, ¿ves tú? Eres libre de abandonar el gimnasio y nadie te juzgará por ello.

Yo al menos no lo haré.

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Un comentario en “Ir al gimnasio por primera vez

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